Yo era la clásica chica olvidada del salón, una joven inteligente a la que siempre le gustaba sacar buenas notas, a las demás chicas solo les interesaba una cosa, gustarle a los chicos, tener a los hombres bajo sus pies, mientras a mi con mis 16 años me interesaba obtener conocimiento; decían que yo era ñoña y rara, me gustaba ser diferente a las demás, no era una típica chica, era la nerd del salón, la que siempre recordaba a la profesora las tareas que había dejado, participaba en clase y hacia hasta lo imposible por obtener una nota perfecta, siempre se me podía encontrar en el salón de clases leyendo, mientras los demás buscaban diversión en el patio o en los pasillos.
Ningún chico estaba interesado en mí, ninguno cruzo palabra conmigo ni siquiera para ser amigos, jamás lleve ropa ajustada, pues siempre creí que la belleza de una mujer radicaba en su inteligencia y no en su cuerpo, así que usaba ropa holgada, siempre llevaba puesto un suéter flojo y jeans de mezclilla, traía mi cabello recogido, me peinaba de chongo y unos lentes que complementaban mi apariencia de nerd, había un chico el cual llamaba mi atención, no era precisamente el chico mas guapo de la clase, pero tenia una linda mirada , además su voz era hermosa, una vez escuche que era virgen, él se llamaba José.
A veces algunos chicos solían molestarme, pues sabían que yo ni siquiera había besado, no se los había dicho pero era de suponerse, casi siempre me gritaban lo mismo.
– ¿oye no quieres un hombre?- me decían ellos en son de burla.
- deja esos libros yo tengo algo que te va a gustar- Señalaban su bulto para que mirara.
Yo no contestaba, solo miraba el piso y continuaba con mi camino pero un día les conteste
- yo jamás seré esclava de un hombre, no hare lo que él pide, yo hare mio al hombre, le daré placer, lo hare gozar, seré la que lo domine, él será mi presa.-
Ese siempre había sido mi deseo sexual, no ser dominada, tener a un hombre a mi disposición, solo que jamás lo había dicho, pero estos chicos siempre me habían hecho burla y me imagine que diciéndoles eso iban a dejar de molestar, lo malo es que José estaba cerca y al parecer alcanzo a escucharme.
Todos se sorprendieron ante mi respuesta y comenzaron a reír, uno de ellos me dijo –mira así no son las cosas, el hombre es el que somete y da placer, ¿entiendes?, tú solo pones tu vagina y nosotros hacemos el resto, aquí es como hacer barbacoa, tu pones el hoyo y nosotros el animal- rio de manera estrepitosa, yo solo seguí mi camino sin siquiera inmutarme.
Un día el profesor de física nos encargo un proyecto y dijo que él iba a formar las parejas pues no quería que trabajáramos con los compañeros de siempre, fue diciendo los nombres de cada pareja y les iba asignando el tema, hasta que se escucho
-José Olmedo- dijo el profesor
-si dígame- contesto él
-Te toca trabajar con Patricia Hernández, el tema es la segunda ley de la termodinámica- comento el profesor.
Termino la clase y José se acercó a mí yo estaba muy nerviosa, era la primera vez que íbamos a hablar, se puso frente a mí y dijo:
-oye Paty, no soy bueno en Fisca, la verdad voy muy mal y dudo ayudarte, quería ver si podíamos llegar a un acuerdo- me comento esbozando una linda sonrisa digna de un vendedor.
Yo lo mire a los ojos, quite mis lentes y dije- No hay problema José yo hare el proyecto, a mi me encanta la Fisca, pero eso si, tendrás que presentarlo y de alguna manera me pagaras-
Intrigado me dijo -¿Cómo te voy a pagar?-
-Tengo algo planeado para ti, tú no tendrás que hacer nada, yo me encargare de todo- le dije muy segura, aunque solo estaba bromeando.
- Esta bien será lo que tu quieras, mientras no vuelva a reprobar física- me contesto sonriendo, y procedió a retirarse.
Yo no quería que se alejara de mi por eso me vi obligada a gritarle – ¡no te vayas José quédate platicando un ratito conmigo!- cuando yo le grite esto, me miro y regreso a mi.
-¿De que quieres que hablemos?- me pregunto.
- De lo que sea- respondí.
- Oye y como le vas a hacer para tener un hombre a tu disposición-
Yo me sonroje y conteste – Fácil lo voy a secuestrar y lo hare mio- termine de decir esto y ambos reímos, yo sabia que jamás me atrevería a hacer eso, seguí hablando- si quieres ya vete yo me encargo de todo, tú no te preocupes- él se fue encantado de la vida.
Realice el trabajo que supuestamente tenía que hacer junto con José pero no podía olvidarme de su mirada, su sonrisa, sus bellos labios rojos y brillantes, sus ojos miel, no podía concentrarme en el proyecto, en eso comencé a imaginármelo atado en mi cama, teniéndolo a mi disposición, haciéndolo sentirse hombre.
Había tomado demasiada agua, fui al baño a hacer piss y me fije que mi pantaleta tenia flujo, ese flujo era transparente y olía delicioso, nunca lo había tenido, espantada acudí a mi computadora e investigue, lo que paso fue que me excite y por lo tanto me moje, estaba intrigada, así que me quite las pantaletas y puse un espejo ante mi vulva, separaba mis labios con una mano y con la otra exploraba recorría toda mi vulva, llegaba a la entrada de mi vagina y sentía el flujo, descubrí que arriba de la entrada de mi vagina había un chicharito que me hacia sentir mucho placer, había encontrado mi clítoris, comencé a tocarlo en círculos, el placer se apoderaba de mi cuerpo, comencé a imaginar que José lamia mi clítoris, también me lo imaginaba amarrado y yo sobre él haciéndolo mio, todo esto hacia que me excitara aun mas, comencé a gemir, la respiración era muy rápida, hasta que como un estallido sentí una fuerte contracción por toda mi vagina, todos mis vellos se erizaron, sentí varias contracciones, el flujo salía como río recorriendo toda mi vulva, mis dedos húmedos seguían moviéndose, era tanto el placer que sentía que iba a explotar, era delicioso mi primer orgasmo, después esa sensación rica fue desapareciendo, agotada me quede tirada en mi cama, desnuda y caí en un profundo sueño pensando en que José algún día tenia que ser mio.
Al otro día desperté era sábado y decidí terminar de una buena vez con el proyecto que tenia que realizar junto con José, pensé que era una tonta porque pude haberle dicho que los dos realizáramos el proyecto, aunque él no hiciera nada, podía haber estado observándolo, de vez en cuando se me venia la imagen de el atado ante mí, no dejaba de pensar en ello, así que decidí hacer realidad mi fantasía erótica, así los dos dejaríamos de ser vírgenes.
Lo difícil era secuestrarlo, mis padres no iban a estar el fin de semana y tenia la casa a mi disposición, pero ¿cómo secuestrarlo?, yo no tenia la fuerza suficiente como para cargar a un hombre, estuve pensando un buen rato, mientras terminaba el proyecto, cuando por fin lo resolví, mi mamá tenia unas pastillas para dormir las trituraría y se las echaría en su bebida que siempre tomaba al salir de clases, lo seguiría hasta que quedara dormido, después tomaría un taxi y le diría que me ayudara a llevar a mi amigo a casa que se había desmayado y que le atemorizan los hospitales, espero tener suerte en que algún taxista sea tan ingenuo, pero con mi finta de nerd no creo que dude, solo tendré que esperar hasta el viernes para realizar todo lo planeado.
El viernes presento José el proyecto y sacamos diez, él lo explico muy bien yo le di las tarjetas que tenia que aprenderse de memoria, hasta parecía que entendía lo que estaba explicando. Paso el tiempo, tocaron la campana era hora del receso todos salieron y como siempre me quede sola en el salón y aproveche para echarle las pastillas en su bebida que tomaba después de clases, regresaron todos y continuaron las clases, al terminar lo fui siguiendo, salió de la escuela y tomo un trago de su bebida, siguió caminando y bebiendo, en eso se sentó, al parecer ya le estaba dando sueño y cayó en un profundamente dormido, corrí hacia él me asegure de que estuviera dormido, le hice la parada a un taxi, puse cara de afligida, el taxista se creyó todo hasta me ayudo a subirlo y bajarlo del taxi, pedí que lo acomodara en mi cama.
Ahí estaba él dormido en mi cama, lo contemplaba se veía hermoso ante mis ojos, acaricie su rostro, al fin lo tenia frente a mi, podía ser mio, comencé a excitarme, toque su bulto, pensé en seguir tocándolo, pero desistí, era mejor esperar a que despertara, quite sus zapatos, después sus calcetines, fui desabrochando su pantalón, deslice el cierre y vi su bóxer de licra apretado, que me permitía ver su pija aprisionada, quite sus pantalones, quite su playera y vi su hermoso torso, apenas se marcaban sus músculos, ahora solo quedaba con su bóxer pegado, decidí voltearlo para verlo de atrás, su espalda era deliciosa una hermosa V estaba ante mis ojos, vi sus nalgas, su cola de hombre, paradita y cuadradita, comencé a deslizar uno de mis dedos desde su nuca, recorriendo su espina dorsal hasta llegar a sus pompas, las recorrí suavemente con mi mano, y le di una pequeña nalgada, lo volví a voltear, fui deslizando lentamente su bóxer, y ahí estaba su pene, con su linda cabecita, y una agujerito al que toque pues me daba curiosidad, mire su pija por todos lados, fisgoneando era la primera vez que tenia un pene ante mi, mire sus arrugas, tocaba sin detenimiento, lo exploraba, estaba flácido, me encanto su miembro, era maravilloso para mi.
Ahora estaba desnudo, tape su boca con cinta, no quería que gritara, ate sus muñecas con cuerdas a la cama, ate sus tobillos, no quería que se moviera, vende sus ojos, no quería que viera a su cazadora, ya estaba todo listo, lo deje ahí, quieto inmóvil, hasta que despertó, yo me puse nerviosa, él intentaba moverse, desatarse, gritar, pero no podía, no podía hacer nada, él era mi presa, era mio, iba a ser mi hombre, estaba a mi disposición, yo lo poseía a él, seguía intentando escapar, yo fui acariciando su pecho con mis dos manos, recorrí su vientre, rodee su ombligo, luego seguí con sus piernas, sin embargo seguía luchando por quitarse las cuerdas, tenia que tranquilizarlo, así que fui subiendo por sus piernas y tome su pene, subía y bajaba mi mano desde la base de su tronco hasta llegar a su cabeza, poco a poco su pija fue poniéndose dura, fui sintiendo ese cambio de flácido a duro, decidí dejar su miembro, bese su cuello, movía mi lengua rápidamente, fui bajando, bese su vientre, baje mas y metí su pija a mi boca, sentía su cabeza dentro de mi, yo movía rápidamente mi lengua en la punta de su cabeza, su respiración era fuerte, comenzaba a gemir, había dominado a mi presa eso me hacia sentir realmente excitada.
Mis fluidos comenzaban a salir, mi vagina reclamaba ser penetrada, pero aún no era tiempo, quería seguir jugando con mi presa, quite la cita de su boca, pensé que iba a gritar pero él solo dijo:
-No se quien seas, pero chupas delicioso, no me importa si eres hombre o mujer, sígueme llevando al placer, haz lo que quieras con mi cuerpo, siéntelo, hazlo tuyo, hazme presa del placer-
Escuchar sus palabras hizo que lo deseara aun mas, estaba saliendo flujo a chorros, estaba sumamente excitada, me senté en su boca, deje mi vulva a su disposición, por fin hable y ordenándole le dije:
-Cállate y comienza a lamer, yo ya te hice sentir placer es hora de pagues-
Comenzó a deslizar su lengua por mi vulva, al principio lo hacia torpemente, y después fue adquiriendo destreza, que delicioso se sentía, intentaba penetrar su lengua en mi vagina, pero yo me quitaba cuando lo intentaba, se estaba acercando mi orgasmo, decidí quitarme un poco, quería que sintiera mis fluidos cayendo en su boca, él intentaba alcanzar mi vulva, pero no podía hacerlo, él deseaba seguir chupando, pero era yo la que tenia el control, me quite de ahí.
Él habló – Con que eres mujer he, me pregunto quien serás, serás guapa o fea, no importa, sígueme haciendo tuyo, hazme hombre-
-¡callete, nadie te dijo que podias hablar!- le grite y ordene.
Su pene seguía parado, yo me coloque sobre él pero sin aplastar, deslizaba su puntita por toda mi vulva, deslice su cabeza en mi clítoris hice círculos, ahora ponía la puntita en la entrada de mi vagina, él intentaba penetrar, y yo me alejaba, quería que deseara estar dentro, que deseara, penetrarme, sentirme, él se encontraba desesperado, intentaba moverse para poseerme, pero yo era la que lo poseía.
-¡No seas mala!- grito.
- ¡Aun no entiendes que la que manda aquí soy yo!- le grite muy fuerte.
Me senté sobre su pene, lo recorría con mi vulva de atrás, para adelante, lo estaba montando y él retorciéndose del placer, gemía y yo también comenzaba a gemir, mi vagina deseaba estar penetrada, mi flujo se había impregnado a él, pero quería que me siguiera deseando, me pare, me puse un pasamontañas, solo se veían mis ojos y boca, quite la venda de sus ojos, me puse frente a él, me miro sorprendido, se quedo viendo mis tetas blancas y mis pezones rosados, mi cintura estrecha y mis muslos gruesos, me di la vuelta, quería que viera mis nalgas blancas y redondas.
-uy estas hecho un cuero, quisiera tocar ese rico culito, penetrarte, tocar esos lindos senos, hacerte mía ¿Quién eres, quien me da tanto placer?- me dijo José.
- Yo te voy a hacer mio, se que me deseas, pero yo soy la que hace todo aquí- le dije.
Me senté sobre su vientre, tape su boca para que no hablara, e intente clavarme en su pene, no podía entrar, seguía intentando, su pene era grande y grueso, y yo era virgen, al parecer su pija era demasiado grande para la entrada de mi vagina, intentaba con fuerza, hasta que entro un poco, saque y volví a intentar con fuerza, entro otro poco, yo sentía como mi vagina se iba abriendo y daba paso a su enorme pene, hasta que de repente entro completamente en mí, sentí como si mi vagina se hubiese desgarrado, y sangre un poco, me quede inmóvil sintiendo como su grotesco miembro estaba dentro, me incline y lo bese, le dije- ahora si serás mio- y me moví hacia adelante y atrás, me movía rápido como loca, lleve mi cuerpo al máximo, gemía y gritaba de placer, lo estaba haciendo mio, era mi hombre, mi presa, él también gemia e intentaba moverse para penetrarme, hasta que él se vino dentro de mí, sentía como su semen caliente recorria mi vagina y como iba saliendo hasta recorrer mis piernas, eso me excito muchísimo, y llegue al orgasmo, contracciones en mi vagina, mi cuerpo colapsando con cada contracción, y yo gritando fuerte, el placer era incontenible, al fin tenia un orgasmo provocado por el pene de un hombre, podía sentirlo dentro de mí, ese placer yo lo había logrado, esa eyaculación era mía, me pertenecía, lo mire a él sumergido en el placer, era delicioso verlo.
Lo desate, y se quedo inmóvil, me quite el pasamontañas y me miro.
-con que eras tú, no me imagine que fueras tan hermosa, pero no había necesidad de esto, yo con gusto te daba placer-
- Yo quería hacerte mio-
- Pues ahora soy tuyo, tu me hiciste hombre, quitaste mi virginidad, soy tu hombre, te pertenezco-
Me puse a lado de él y le ordene que me penetrara. Él se paro, yo me acosté y abri mis piernas, él se recostó sobre mi y comenzó a penetrarme, sus embestidas eran fuertes, todo mi cuerpo se movía al compas de sus penetraciones, podía sentir como llegaba al fondo, cada vez me penetraba con mas fuerza y mas rápido, habían pasado unos minutos y ya había conseguido mi segundo orgasmo, aaa, AAAA, aaaaaaa!!!!, gritaba, y él gemía fuertemente, saco su pene, mi vagina seguía contrayéndose, le dije -dame lechita en mi boca-, la abrí grande y sentía como su semen iba cayendo, yo saboree y trague, su semen era rico.
Habíamos terminado, los dos estábamos abrazados, y me dice- yo soy tu hombre, puedes poseerme cuando quieras- reímos y siguió diciendo – bueno ya te pague el proyecto de física, ya me voy- se vistió y se fue.
De vez en cuando lo hacia mio, él se quedaba inmóvil y era mi presa, tenia control sobre él, después de esa primera vez con él cambie mucho, me vestía de manera provocativa y hablaba con los hombres quería que desearan estar conmigo, pero jamás me tendrían era yo quien decidía con quien estaría yo, era una mujer poderosa a la que muchos hombres desearían tener.
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