Estaba en la en la oficina tomando un café, disfrutaba de su aroma y sabor cuando llego Roxana, me miro de manera desairada.
–tu siempre trabajando como siempre, eres tan dedicado, por eso progresas- dijo Roxana en tono sarcástico.
Tan sarcástica como siempre, al parecer me odia, yo solo seguí deleitándome con mi café, finalmente se que los dos estamos en la oficina y que no podre evitarla, siempre reñimos, a pesar de estar en la misma jerarquía ella se siente superior a mí, hay veces que es insoportable estar con ella, todos notan la tensión que existe entre nosotros.
Transcurrió el día, tenía mucho trabajo y me tuve que quedar más tiempo en la oficina, ya estaba fastidiado y cansado, no veía la hora en que terminara los deberes que había que entregar al otro día, por fin termine, me dispuse a irme, ya era muy tarde toda la empresa se veía vacía, quizá solo se encontraba el vigilante de la entrada, pero mis sospechas no fueron del todo ciertas, iba caminando cuando Roxana salió de su oficina, de nuevo esa mirada con desaire se encontró con la mía, y otra vez su agresividad apareció.
– que haces tan tarde aquí, que no te quieren en tu casa, se me olvidaba que vives solo, nadie te ha de soportar, eres un gato y toda tu vida lo vas a ser, un flojo como tu no debería estar aquí trabajando- dijo Roxana alzando la voz.
Estas palabras realmente me hicieron enojar, la tome del brazo y la metí a su oficina, cerré la puerta y le puse seguro.
–sabes que ya me tienes harto, he intentado ser un caballero contigo, pero realmente no se porque te portas de esta manera conmigo, y no me voy de aquí hasta que aclaremos todo- le dije enojado.
Ella solo me miro con coraje , no dijo nada y se dirigió a la puerta, pero no la pudo abrir, se volteó enojada.
-¡estas estúpido o que, este seguro no sirve, no se puede quitar, pensar que voy a tener que soportarte toda la noche, idiota!- dijo Roxana gritandome.
– ¡y soy adivino para saber lo que sirve o no en tu oficina, la que esta idiota eres tú!- le conteste enojado.
Acabando de decir esto, cortaron la luz de edificio.
Roxana entonces dijo –lo que faltaba se fue la luz-
Caminó se escucharon sus tacones y tropezó, yo estaba de pie intente detenerla pero como casi no veía sin querer toque uno de sus pechos, me gano su peso caí y ella cayó encima de mí.
Nunca me imaginé estar en esa situación de seguro ella se enojaría, me gritaría y reclamaría por haberla tocado, ahí estábamos los dos tirados en el piso de su oficina, tenía muy buenos pechos y suaves, estando sobre mi podía sentir su cuerpo sus senos sobre mi pecho, podía sentir también su respiración, transcurrieron unos segundos y ella no me decía nada, solo estaba callada, quieta inmóvil, notaba como su respiración incrementaba, y yo comencé a excitarme, ella es muy guapa, tiene una hermosa figura, unas hermosas tetas que se asoman un poco a través de su escote, un culo delicioso redondo bien formado, unas piernas torneadas gruesas, unas caderas amplias, su cabello ondulado brillante, unos labios carnosos y rojos, su cuerpo es realmente un deleite, solo que no había considerado la posibilidad de estar con ella por nuestras continuas peleas.
Al pensar en su cuerpo mi pene comenzaba a ponerse erecto, trate de tranquilizarme y pensar en otra cosa, no quería que ella lo notara, sin embargo ella seguía inmóvil sobre mi, entonces pensé que quizá se había desmayado o algo, era raro que no dijera nada, toque su espalda, entonces ella se movió y me beso, yo me sorprendí y respondí su beso, no podía creer que tenia su lengua en mi boca, moviéndose lenta y suavemente.
Comencé a pasar mis dedos sobre su espalda y mi pene poniéndose mas erecto, entonces ella comenzó a tocar mi pene, podía escucharse el ir y venir de la tela, sentía la presión de su mano sobre mi miembro, que delicioso era, desabotono mi camisa y fue besándome hasta llegar a mi ombligo, desabrocho mi pantalón saco mi pene, con su lengua lo recorrió, comenzó en la base, se fue a la cabeza y luego bajo, como si estuviera lamiendo una paleta, podía sentir su lengua deslizándose, luego se metió mi verga en su boca, que buen trabajo hacía, era realmente delicioso, coloco su boca en el orificio de mi miembro y succionaba, como si quisiera que saliera mi leche de él, estaba realmente fascinado con lo que ella hacia.
Era delicioso sentirla así que tenía que corresponderle, lentamente la fui colocando en el piso mientras nos besábamos, desabroche su blusa y su sostén, dos hermosas y grandes tetas salieron a relucir, fui acariciando su cuerpo con la palma de mi mano, apenas un ligero rose, eso al parecer le gustaba, sus pezones se pusieron erectos, entonces comencé a pasar mi lengua por sus senos, lamiendo alrededor, luego coloque mi boca en su pezón comencé a mover mi lengua rápido, despues tome su pezón con mis labios, estire un poco y solté su pezón, hice lo mismo con los dos pechos.
Fui besando su cuerpo, quite su falda, deslice sus pantaletas, y me hundí en su vulva húmeda, recorrí sus labios, probé su flujo caliente, con ese sabor entre dulce y salado, umm me excitaba su flujo, entonces llegue a su clítoris, lo ataque con movimientos rápidos, ella apretaba mi cabeza con sus piernas como si no quisiese que me apartara de ella, se retorcía y gemía de placer, y yo queriéndola hacer feliz con mi lengua, entonces aparte mi boca de su clítoris, me recosté sobre ella, comencé a deslizar mi pene en su monte de venus, fui recorriendo toda su vulva con él, subía y bajaba, lo movía por su clítoris, luego coloque la punta de mi pene en la entrada de su vagina y me fui deslizando lentamente hasta llegar al fondo, pude estar dentro, sentir su calor, su humedad, la penetraba una y otra vez, con fuerza con vigor, sus gemidos de ella eran cada vez más fuertes, eso hacía que me excitara más pues sabía que le estaba gustando, tocaba sus tetas, que bien se sentía tocarlas, ya estaban duras de la excitación, ella tenía sus manos en mi trasero y apretaba mis nalgas fuerte.
En eso estábamos cuando me dijo, quiero montarte, se colocó dándome la espalda, y se fue clavando en mi pene, que delicioso era recibirla, comenzó a moverse rápido, podía ver sus nalgas moviéndose de manera rítmica, yo acariciaba su trasero y parte de su espalda, ella fue incrementando el ritmo, la deje moverse a su gusto mientras yo disfrutaba de lo que hacía, para que ella no se cansara decidí tomarla de las nalgas y no dejarla moverse, entonces fui yo la que la penetraba, mis embestidas eran fuertes, sentía el fondo de su vagina, me movía mientras ella gemía, me gustaba sentirla y gozarla.
Ya me había cansado de esa posición así que le dije vamos a cambiar, la puse en cuatro, quedaba expuesto su hermoso culo, pensé en darle por atrás, pero su vagina era tan deliciosa, que mejor seguí por ahí, metí mi pene de forma rápida y brusca de una sola embestida, ella soltó un ligero grito y entonces con todas las fuerzas que tuve la empecé a penetrar fuerte como si quisiera destrozarle la vagina, comencé a darle unas nalgadas fuertes, con una mano la nalgueaba y con la otra tocaba sus senos.
-¡así te quería tener perra, así gozando de mí, bien que te gusta verdad, vez que no soy un inútil, mira como gozas de mi pija!- le grite gimiendo de placer.
Ella entre gemidos respondió –¡dame más, quiero maaas!-
Esto me prendió aún más, tome sus senos con fuerza, comencé a darle unos mordiscos en sus nalgas.
–así, sigue así, desquítate de lo que te he dicho- me grito Roxana.
Separe sus nalgas y comencé dedearla por el ano, entraba y salía de el, ella movía sus caderas, su cuerpo estaba ya todo sudado, entonces comencé a sentir como sus músculos se tensaban, comenzó a apretar mi pene con su vagina, que delicioso era sentir mi pene apretado, se me dificultaba penetrarla, sus piernas comenzaron a temblar, sus gemidos eran más fuertes y rápidos, su caderas moviéndose rápido como si estuvieran fuera de control, entonces vino lo que yo pensé, tuvo un orgasmo, sus contracciones eran fuertes los podía sentir, sentía como apretaba y soltaba mi pene, levanto su espalda, quedando apoyada sobre mi pecho, entonces acaricie sus pechos y bese sus labios, trataba de contenerme para no eyacular, quería disfrutar de su orgasmo, mientras la veía disfrutar sentía su cuerpo temblando del placer.
Termine de sentir su orgasmo entonces ella se apartó.
–que aguantador eres, ya hemos estado un buen rato y aun no te vienes, te gustaría venirte en mi boca- me dijo.
Yo asentí con la cabeza, me puse de pie y ella de cuclillas, entonces abrió su boca, yo introduje mi miembro, con pericia entraba y salía de ella, comencé a contraer mi panza, y tenía ligero cosquilleo en mis testículos, lo inevitable iba a pasar, mi estomago se contrajo, entonces eyacule, sentí como el placer recorría mis testículos y mi pene, sentía contracciones en mi ano y pija, mi semen caliente cayo en la boca de Roxana, tuve como 4 descargas, quedo mi leche chorreando de su linda boca, que deliciosa eyaculación tuve, mi semen espeso y abundante como nunca lo había visto, Roxana lo trago y ambos en silencio nos vestimos.
Me senté ya vestido en el piso de la oficina y Roxana en su silla, ambos callados, era un silencio bastante incomodo.
– sabes hace mucho que no cogía, y al sentir tu cuerpo me excite por eso quise besarte, siempre me la paso trabajando y no me da tiempo de conocer otros chicos, tú me gustas pero pensé que no tendría oportunidad contigo porque siempre te veo con muchas chicas, así que oculte mi deseo ante ti con agresiones, me gustaría que siguiéramos fingiendo ante los demás nuestro odio- dijo Roxana rompiendo el silencio incomodo que existía.
Yo no podía creer sus palabras entonces ese odio era su pasión enclaustrada.
– pues a mi me encanto sentir tu cuerpo, me gustaría que fueras mi novia, si no te molesta, si quieres en la oficina fingimos, pero afuera podemos tener nuestros encuentros pasionales- le respondi.
Ella emocionada me beso y dijo –me encantaría ser tu novia-
Me gusto su respuesta no iba a dejar ir una mujer así, además de que coge delicioso, me dirigí a la puerta intente abrirla y de nuevo no pude, así que metí una tarjeta en la ranura y zaz que se abre la puerta, así de sencillo fue como pudimos salir de la oficina, afortunadamente el vigilante no estaba y Roxana tenia las llaves de la puerta de la salida, nos despedimos con un ardiente beso, desde entonces en la oficina nos la pasamos peleándonos y al salir nos vamos a mi departamento, pero jamás olvidare la primera vez que cogimos.

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